Besando el culo de Karmatrón

Esta mañana llegó a mi puerta una pareja bien vestida y bien peinada. El hombre habló primero:

Kalari: Hola, yo soy Kalari y esta es Kunda.

Kunda: Hola, estamos aquí para invitarte a besarle el culo a Karmatrón con nosotros.

Yo: ¿Cómo? ¿De qué estás hablando? ¿Quién es Karmatrón? ¿Y por qué tendría que besar su culo?

Kalari: Si tú besas el culo de Karmatrón, te da un millón de dólares; y si no lo haces, te cubre de mierda.

Yo: ¿Qué…? ¿Es que es alguna clase de pervertido depravado?

Kalari: Karmatrón es un multibillionario filántropo. Karmatrón construyó el comic mexicano moderno. Karmatrón posee la Mente Silenciosa. El puede hacer lo que quiera, y lo que quiere hacer es darte un millón de dólares, pero no puede si tú no le besas el culo.

Yo: Eso no parece tener mucho sentido. ¿Por qué…?

Kunda: ¿Quien eres tú para cuestionar los deseos de Karmatrón? ¿Es que no quieres el millón de dólares? ¿Es pedir demasiado un pequeño beso en el culo?

Yo: Bueno, quizás, si es dinero legal, pero…

Kalari: Entonces vamos a besar el culo de Karmatrón.

Yo: ¿Besan ustedes el culo de Karmatrón frecuentemente?

Kunda: Oh, sí, continuamente.

Yo: ¿Y les ha dado el millón de dólares?

Kalari: Bueno, aún no. No se puede recibir el dinero hasta que no te marchas a la Cuarta Dimensión.

Yo: Entonces, ¿por qué no se marchan a la Cuarta Dimensión y reciben el millón de dólares?

Kunda: No puedes dejar esta dimensión hasta que Karmatrón te lo diga, o de lo contrario no recibes el dinero y él te cubre de mierda.

Yo: ¿Conocen a alguien que haya besado el culo de Karmatrón, que se haya elevado a la Cuarta Dimensión y que después haya regresado con el dinero?

Kalari: Mi madre le besó el culo a Karmatrón durante años. Ella se marchó el año pasado, y estoy seguro de que tiene el dinero.

Yo: ¿Has hablado con ella desde entonces?

Kalari: Por supuesto que no, Karmatrón no lo permite.

Yo: Entonces, ¿cómo sabes que tiene el dinero si no has hablado con nadie que lo haya recibido?

Kunda: Bueno, antes de que suceda, él te dará una pequeña demostración. Tal vez conozcas a tu alma gemela, tal vez ganes un pequeño premio en la lotería, tal vez encuentres un billete de cien dólares en la calle.

Yo: ¿Y qué tiene eso que ver con Karmatrón?

Kalari: Karmatrón tiene ciertas “conexiones” con los Maestros de la Cuarta Dimensión.

Yo: Lo siento, pero esto suena como una estafa mafiosa.

Kalari: Pero es un millón de dólares, ¿puedes realmente arriesgarte a perderlos? Y recuerda, si no le besas el culo, te cubre de mierda.

Yo: Tal vez si pudiera verlo, discutir con él, tener detalles sobre él…

Kunda: Nadie ve a Karmatrón, nadie habla con él.

Yo: Entonces, ¿cómo le besan el culo?

Kalari: En ocasiones únicamente le mandamos un beso al aire y pensamos en su culo. Muchas otras veces besamos el culo de Óscar y él se lo transmite.

Yo: ¿Quién es Óscar?

Kunda: Un amigo nuestro. Es quien nos ha hablado sobre besar el culo de Karmatrón. Todo lo que tenemos que hacer a cambio es comprarle sus dibujitos de vez en cuando.

Yo: ¿Y ustedes han creído sus palabras cuando han dicho que existe un Karmatrón, que Karmatrón quiere que le beses el culo y que te recompensará?

Kalari: ¡Oh, no! Óscar tiene una carta de Karmatrón de hace mucho tiempo donde lo explica todo. Aquí tienes una copia para ti, míralo por ti mismo:

- Desde el restirador de Óscar en Kaboom Estudio:

1. Besa el culo de Karmatrón y el te dará un millón de dólares cuando te vayas a la Cuarta Dimensión.

2. Bebe alcohol con moderación.

3. Cubre de mierda a aquellos que no les guste lo que a ti.

4. Come bien.

5. Karmatrón dictó esta carta él mismo.

6. La luna está hecha de queso verde.

7. Todo lo que dice Karmatrón es cierto.

8. Lávate las manos después de ir al baño.

9. No bebas alcohol.

10. Come tus salchichas en bollos, pero sin condimentos.

Yo: Esto está escrito en papel con el membrete de Óscar.

Kunda: Es que Karmatrón no tiene papel.

Yo: Tengo la impresión que si lo comparamos encontraremos que esta es la letra y la firma de Óscar.

Kalari: Por supuesto, pero Karmatrón lo dictó.

Yo: Pensé que dijiste que nadie podía ver a Karmatrón.

Kunda: No ahora, pero hace tiempo hubo algunas personas.

Yo: Pensé que dijiste que era un filántropo. ¿Que tipo de filántropo cubre de mierda a la gente solo porque tengan gustos diferentes?

Kunda: Eso es lo que Karmatrón quiere, y Karmatrón siempre está en lo cierto.

Yo: ¿De dónde sacas eso?

Kunda: El punto 7 dice que: “Todo lo que dice Karmatrón es cierto” ¡Esto es suficiente para mi!

Yo: Quizás tu amigo Óscar inventó las normas él mismo.

Kalari: ¡Imposible! El punto 5 dice: “Karmatrón dictó esta carta el mismo”. Al mismo tiempo, el punto 2 dice “Bebe alcohol con moderación”, el punto 4 dice “Come bien” y el punto 8 dice “Lávate las manos después de ir al baño”. Todo el mundo sabe que esto es correcto, y por lo tanto todo lo demás debe ser correcto también.

Yo: Pero el punto 9 dice “No bebas alcohol”, lo cual entra en conflicto con el punto 2, y el 6 dice “La luna está hecha de queso verde”, lo cual no es cierto.

Kalari: No existe contradicción entre los puntos 2 y 9, el segundo simplemente clarifica el primero. Y por lo que respecta al 6, tú nunca has estado en la Luna, por lo que no puedes hablar con seguridad.

Yo: Los científicos tienen claramente establecido que la Luna esta hecha de roca…

Kunda: Pero ellos no saben si la roca viene de la Tierra, o del espacio exterior, por lo que puede ser fácilmente queso verde de la Cuarta Dimensión.

Yo: Realmente no soy un experto, pero pienso que la teoría científica de que la Luna fue “capturada” por la gravedad de la Tierra ha sido descartada. Por otra parte, no saber de dónde viene la roca no la convierte en queso.

Kalari: ¡Ajá! Acabas de admitir que los científicos cometen errores ¡pero nosotros sabemos que lo que dice Karmatrón es cierto!

Yo: ¿Lo sabemos?

Kunda: Por supuesto, el punto 5 lo dice.

Yo: Estás diciendo que Karmatrón siempre está en lo cierto porque la lista lo dice, que la lista es cierta por que Karmatrón la ha dictado, y sabemos que Karmatrón la ha dictado por que la lista lo dice… Esta lógica circular no se diferencia en nada de decir que Karmatrón tiene razón por que lo dice Karmatrón.

Kalari: ¡Al fin lo estás comprendiendo! Es reconfortante ver que alguien se está haciendo a la forma de pensar de Karmatrón.

Yo: Pero yo nunca dije… ah, olvídalo. ¿Qué onda con las salchichas?

(Kunda se sonroja)

Kalari: Las salchichas en bollos, sin condimentos. Esta es la forma de Karmatrón. Cualquier otra forma es incorrecta.

Yo: ¿Qué ocurre si no tengo un bollo disponible y quiero disfrutar mi salchicha?

Kalari: Si no hay bollo, no te tocas la salchicha. Una salchicha sin bollo es incorrecto.

Yo: ¿Sin mayonesa? ¿Sin mostaza?

Kunda (asombrada): Pareces irremediablemente condenado.

Kalari (gritando): ¡No hay ninguna ambigüedad en su lenguaje! ¡Cualquier tipo de condimentos están prohibidos!

Yo: Entonces, de una enorme olla de catsup con muchas salchichas sumergidas en ella ni hablamos ¿no?

Kunda (se pone los dedos en los oídos): No te estoy oyendo, nana nana nana.

Kalari (con cara de asco): ¡Eso es repugnante! No sé qué clase de demonio hijo de Asura comería eso…

Yo: ¡Óscar! Él come eso todo el tiempo.

(Kunda palidece)

Kalari (jalando a Kunda): Bueno, si yo hubiera sabido que eras uno de esos no habría perdido mi tiempo. Cuando Karmatrón te cubra de mierda, yo estaré allí, contando mi dinero y burlándome. Yo besaré el culo de Óscar de tu parte. ¡Tú, maldito comedor de salchichas sin bollo y devorador hereje de catsup!

(Al decir esto, Kalari arrastró a Kunda al coche que los esperaba y arrancó a toda velocidad.)

Romeo y su Nieta

Cuando salió Se7en, y a pesar de mi aversión a que usen la mitología judeocristiana para hacer más ficción, la fui a ver al cine con una mujer que no entendía las referencias y no hilaba las pistas que se presentaban en pantalla, es más, contínuamente me preguntaba qué acababa de suceder o por qué fulano estaba reaccionando de equis manera a tal frase o acción o en dónde se relacionaba con el misterio.

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Y sin embargo, creo que ella le entendió mucho mejor que yo al momento final, con la sorpresa de paquetería que Doe ha preparado en su inexorablemente correcta comprensión de la naturaleza humana. Ella sí sintió el putazo emotivo, sí se supo identificar con el personaje de Paltrow (a quien yo no podía dejar pasar más allá de mis ojos por su insuficencia física para llenar como se debe un vestido), ella sí sufrió la pérdida de Mills y de hecho casi logra guacarear el hot dog que había logrado mantener en ella a pesar de las escenas de asesinato previas. Tal vez porque yo ya iba con una ideología de misántropo en esos años.

Yo a la fecha cuando alguien me hace la pregunta de “¿Qué traes en esa caja?” a veces simplemente respondo “La cabeza de Gwyneth Paltrow”. No todos saben de qué estoy hablando, pero los que sí vieron Se7en y se ríen conmigo me causan igual satisfacción que quienes dicen “aaaawww” y reviven con lástima la escena.

 

 

 

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Para mí, Brad Pitt se ganó mi respeto con Fight Club. Mismo director que Se7en y Bejamin Button, que ayer fui a ver. ¿Qué pensé?

SPOILERS

SPOILERS

SPOILERS

- No es el peor mutante que he visto, pero sí uno de los más inútiles, y sin embargo es de los más interesantes.

- “Botones Botón” es una jalada de pelos y no se me hizo simpática.

- No me pude conectar realmente con Mr. Button.

- Hubiera estado de huevos que se quedara junto a la bailarina toda la vida, y que a ella también le llegara el Alzheimer. Ah-jajajaja.

- Pinche traducción de mierda. “Who’re you, Dick Tracy?” se convierte en “¿Quíen eres, Superman?” como en 1933, o sea 5 años antes de que el kryptoniano saliera en Action Comics #1.

- Cuando narran los pormenores del accidente que lisió a la bailarina, se quiere convertir en Amèlie con su narrador omnisciente y anecdótico sin ninguna buena razón.

- Recodé un caso real de un guardabosques que sí recibió a lo largo de su vida siete relámpagos y se acabó suididando.

- Tim Burton hubiera estado feliz de filmar algo así. Un momento. Ya hizo El Gran Pez, con sus freaks y enanos y guerra y toda la crónica de una muerte anunciada.

- Qué guapa es Cate Blanchett, como mujer es más estética que Pitt como hombre.

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- Me sentí más conmovido, por mucho, con el final de “Y, the Last Man” de Brian. K. Vaughan. No tiene mucho que ver, pero es que el día anterios releí los últimos 8 o 10 capítulos. Pero eso es tema de otro post.

Nominados al Oscar

Hagan sus apuestas. En serio, quiero ver quién le atina a más.

Mejor Película

El curioso caso de Benjamin Button

Slumdog Millionaire

El lector

Mi nombre es Harvey Milk

Frost/Nixon

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Mejor Actor

Richard Jenkins en “The Visitor” (Overture Films)
Frank Langella en “Frost/Nixon” (Universal)
Sean Penn en “Milk” (Focus Features)
Brad Pitt en “The Curious Case of Benjamin Button” (Paramount and Warner Bros.)
Mickey Rourke en “The Wrestler” (Fox Searchlight)

Mejor Actriz de soporte

Amy Adams en “Doubt” (Miramax)
Penélope Cruz en “Vicky Cristina Barcelona” (The Weinstein Company)
Viola Davis en “Doubt” (Miramax)
Taraji P. Henson en “The Curious Case of Benjamin Button” (Paramount and Warner Bros.)
Marisa Tomei in “The Wrestler” (Fox Searchlight)
Mejor actor de Soporte

Josh Brolin en “Milk” (Focus Features)
Robert Downey Jr. en “Tropic Thunder” (DreamWorks, Distributed by DreamWorks/Paramount)
Philip Seymour Hoffman en “Doubt” (Miramax)
Heath Ledger en “The Dark Knight” (Warner Bros.)
Michael Shannon en “Revolutionary Road” (DreamWorks, Distributed by Paramount Vantage)

Mejor Actriz

Anne Hathaway en “Rachel Getting Married” (Sony Pictures Classics)
Angelina Jolie en “Changeling” (Universal)
Melissa Leo en “Frozen River” (Sony Pictures Classics)
Meryl Streep en “Doubt” (Miramax)
Kate Winslet en “The Reader” (The Weinstein Company)
Pelicula Animada

Bolt” (Walt Disney) Chris Williams and Byron Howard
Kung Fu Panda” (DreamWorks Animation, Distributed by Paramount) John Stevenson and Mark Osborne
WALL-E” (Walt Disney) Andrew Stanton

Mejor direccion de arte

Changeling” (Universal) Art Direction: James J. Murakami
Set Decoration: Gary Fettis

The Curious Case of Benjamin Button” (Paramount and Warner Bros.) Art Direction: Donald Graham Burt
Set Decoration: Victor J. Zolfo

The Dark Knight” (Warner Bros.) Art Direction: Nathan Crowley
Set Decoration: Peter Lando

The Duchess” (Paramount Vantage, Pathé and BBC Films) Art Direction: Michael Carlin
Set Decoration: Rebecca Alleway

Revolutionary Road” (DreamWorks, Distributed by Paramount Vantage) Art Direction: Kristi Zea
Set Decoration: Debra Schutt

Mejor Director

The Curious Case of Benjamin Button” (Paramount and Warner Bros.) David Fincher

Frost/Nixon” (Universal) Ron Howard

Milk” (Focus Features) Gus Van Sant

The Reader” (The Weinstein Company) Stephen Daldry

Slumdog Millionaire” (Fox Searchlight) Danny Boyle

Mejor Vestuario

Australia” (20th Century Fox) Catherine Martin
The Curious Case of Benjamin Button” (Paramount and Warner Bros.) Jacqueline West
The Duchess” (Paramount Vantage, Pathé and BBC Films) Michael O’Connor
Milk” (Focus Features) Danny Glicker
Revolutionary Road” (DreamWorks, Distributed by Paramount Vantage) Albert Wolsky

Mejor Edición

The Curious Case of Benjamin Button” (Paramount and Warner Bros.) Kirk Baxter and Angus Wall
The Dark Knight” (Warner Bros.) Lee Smith
Frost/Nixon” (Universal) Mike Hill and Dan Hanley
Milk” (Focus Features) Elliot Graham
Slumdog Millionaire” (Fox Searchlight) Chris Dickens

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Conclusiones de la Posada

Este sábado fui a la posada anual de los Teranos, mi banda. Gran ocasión, amanecimos conviviendo tranquilos y casi congelados. Platicando con gente que en verdad aprecio, resultó que:

- Algún día me voy a tragar mis palabras y confesaré llorando mi fe en Cristo Jesús, mi señor y salvador.

- La ciencia es una religión y nada de lo que me diga debo creerlo porque yo no lo  comprobé, descubrí ni inventé personalmente, y si le creo es porque le tengo fe religiosa.

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- No vivimos en el Universo. Vivimos en la Creación.

- Es absurdo que haya adoradores a la Santa Muerte, pero no es absurdo que un tipo muerto clavado a unas tablas sea todopoderoso.

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- Nadie me da el derecho a juzgar. Si lo hago, es que estoy mal, pero NO me están juzgando al decirme eso.

- OK, está bien, el ayate de la Virgen de Guadalupe sí es una fabricación humana, pero con la pura fe los creyentes ya lo hicieron real, y eso es lo que cuenta.

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- Puedo ser fan de Neon Genesis Evangelion, porque es una gran ficción. Pero los ángeles son reales.

- Lo importante es que la gente sea feliz, no que sepa la verdad.

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- Seré infeliz toda la vida porque tengo la necesidad de que me justifiquen todas las teorías.

- La investigación seria no tiene lugar en una discusión donde te enfrentas a personas que igual usan la religión para descalificar la ciencia que usan la ciencia para apoyar la religión.

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- Estoy mal porque no acepto que tengo miedo y envidia en mi alma. Y por no aceptar que tengo alma.

- Tengo que creer en algo. Si no creo, es que soy un fanático.

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- Es de mala educación hablar de religión en una fiesta. Aunque la fiesta sea una posada, que en esencia es una fiesta religiosa.

- Bueno, no está mal, lo malo es hablar en contra del Carpintero Zombie cuando los demás están hablando a favor mientras desprecian a las demás religiones.

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- Si digo que las escrituras son ficción, también estoy diciendo que los escritos científicos son falsos porque son escrituras.

- Algún día también me tragaré mis palabras y me acabaré casando. Por la Iglesia. ¿Alguna voluntaria?

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Paz a todos. Pásenla bien esta Navidad, es una excusa excelente para estar contento.

Con V de Voladora

El instrumento emblemático del carpintero es el martillo. El del cirujano es el bisturí. ¿El del rockero?

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¡El hacha!

O al menos así es como muchos se refieren a sus guitarras eléctricas. The Ax. The All-Powerful Ax. Un héroe de la guitarra la esgrime como un arma de control mental, conectada a los centros de placer de sus fans tan íntimamente que sabe a la perfección qué frecuencias, volumen y secuencias volverán salvaje el corazón colectivo de quienes lo escuchan, o qué melodía romperá las barreras emocionales del más insensible. Tan versátil como sus propias manos, la hará sonar en conjunto con su banda, o se aventará solos que dejen rugiendo y aplaudiendo a una multitud.

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Slash. The Edge. Carlos Santana. Dave Navarro. El puro nombre de cualquiera de ellos evoca admiración, comparaciones, desacuerdos apasionados, pero no apatía. Han tocado guitarras que se volvieron objeto de mito y culto, de tradición y herencia anterior a ellos mismos. Entre los diseños de éstas, variados como la imaginación y arte, precisos como la técnica, todos podemos tener favoritas.

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Por muchas razones, la que me gusta más entre las clásicas de la marca Gibson es la Flying V. Creada en 1958 (hace cincuenta años, caray), su estilo directo, poderoso, vanguardista y postmoderno la han hecho una favorita de guitarristas de calibre mundial. Tan solo mírenla y enamórense:

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Tan adelantada a su tiempo que tuvieron que pasar años para que los músicos la redescubrieran en los años 60 y entonces todos quisieran una. Ayer me puse a hacer un plano detallado para hacerla, a petición de Razor, conocido desde TdQ. Está definida hasta la centésima de milímetro, si alguien quiere el archivo, pídamelo a midnightpowers@hotmail.com, está en formato .dwg de AutoCAD 2004 en adelante. 

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Claro, no podía faltar la referencia geek otaku: en FLCL, la guitarra del protagonista es precisamente la Flying V (que realmente se puede usar para volar como una tabla de surf en el aire), y con la que logra batear una bomba al espacio antes de que destruya su ciudad. Las guirarras en esa serie son armas, son instrumentos, son talismanes de poder y objetos de deseo, son expresiones fálicas y vehículos al cielo mismo. Como debe ser.

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Heavy Mental

Mi primer contacto consciente con el Heavy Metal (así, con mayúsculas por lo impresionante que se me hizo) fue a finales de los 80, en una tienda de discos repleta de posters y portadas de macabra y maligna manufactura, con cantantes de oscura estampa y gestos bestiales acorde a sus poses salvajes. Seguramente ya antes había escuchado varios ejemplos de esta música, pero no la conocía por nombre ni tenía idea de qué demonios hablaban sus letras (recordemos que en esos años yo no sabía casi nada de inglés), y además en mi casa estaba prohibido por el hippie de mi padre cualquier cosa en inglés que no fueran The Beatles.
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Sabía que quería escuchar esas canciones brutales, gritadas de los hocicos de trasgos greñudos con ojos profundos y candentes de infernal odio, en parte por curiosidad, en parte por rebeldía incipiente. Iron Maiden, Metallica, Judas Priest… sus nombres resonaban con un misterio que debía saciar. Claro que faltaban años para que adquiriera cualquier sonido imaginable por la red, y de cualquier manera a mis 11 años no tenía el dinero para comprar un LP o cassete. Pedir que me compraran música de “esas bandas horribles y satánicas” (decía mi mamá) tocada por “esos invasores culturales que te programan para la violencia” (decía mi papá) no funcionó, y en general mis amigos de entonces tenían gustos bastante más poperos y nacionales.
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Eventualmente escuché lo que quería, pude ver videos de algo llamado “el MTV” (mi lic), traté de traducir sin mucha suerte las letras que vi en cancioneros impresos, y mucho de lo que era el entorno me agradó. Pero, como expliqué alguna vez, para entonces mi gusto por lo visual superaba muchísimo cualquier interés musical que pudiera tomar en serio como para identificarlo conmigo. Así,llegué a mis años teens sin ganas de condicionar mi imagen y guardarropa a lo que vistieran unos cantantes, y sin interés en ser ubicado y reconocido por clan urbano alguno.
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Sigue siendo un sinsentido práctico y un absurdo lógico para mí el que alguien tenga que alterar su apariencia para que los demás consideren que se es digno de disfrutar un género de cualquier arte. Vaya, es como si para ser fan de las pizzas tuvieras que vestirte de gondolero veneciano, como si para entrar a un museo te dijeran que tienes que encuerarte o para leer un libro te tuvieras que tatuar al autor y sólo así te hicieras de credibilidad social.
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Como sea, cuando decidí tomar más en serio la música, tuvo que ser a través de los ojos. Fuera por los soundtracks de las películas, los videos que creyera bien hechos, la manera en que las canciones eran adecuadas a una situación en las series de TV o por mi afición al anime (chequen mi reseña de mi anime favorito basado en rock: FLCL ), acabé aceptando que sí entendía, que siempre supe de qué lado venía la onda de la guitarra. Que tal vez me zurraba que fueran una bola de pubertos desesperados buscando identidad en una mercadología diseñada para exaltar los aspectos heterosexualistas extremos de una cultura de excesos calculados en gramos de droga, pero de entre toda la basura podía identificar verdaderas joyas de la música, la canción o la dirección y edición de videos.
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Mi ira y mi desencanto, mi furia y mi odio hallaron otras maneras de manifestarse y cuando me levanté no fué en rebelión de una nada imaginaria, existente en la fantasía del canto; cuando adquirí gustos sadomasoquistas no fue en mi ropa ni por accesorios, pero actualmente llego a usar los símbolos e imagen ya que domino los porqués y la finalidad de cada cosa. Irónicamente, hallé identidad en no adoptar una que hubiera querido usar cuando era chavo y lo sabía todo, era inmortal y lo podía todo. Pero, bueno, de todos modos eso era precisamente lo que la fantasía metalera te inspira en su estampida imparable y energética de estímulos chingones.

No es lo mismo que lo mesmo

Gracias a los cuatro Nippixxeers que me mandaron una o más fotos como las solicitadas aquí, que ahora presento con un par mías ya que no me quise quedar cruzado de brazos. Veamos las fotos, aunque he de admitir que por los sucesos recientes creí que recibiría uno de Obama comparado con Memín. No, no soy un racista, es solamente que hoy vi más de una comparativa.
Empezamos por lo semiclásico y obvio:

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Olvídense de buscar más al Anticristo.

Luego vámonos a la publicidad creativa. Soy fan de los ingeniosos.

Dicen que las mascotas se parecen a sus dueños. Qué bueno que no tengo.

Dicen que las mascotas se parecen a sus dueños. Qué bueno que no tengo.

Estas naranjas dizque se parecen a unas tortas. No le entendi.

Estas naranjas dizque se parecen a unas tortas. No le entendí.

Adivinen cuál es la hermanastra malvada de estas gemelitas.

Adivinen cuál es la hermanastra malvada de estas gemelitas.

Creo que se ven igual de amistosos.

Creo que se ven igual de amistosos.

Luego, los parecidos a personajes famosos.

Y este tipo me recuerda a alguien a quien siempre batean las chavas.

Este hermano me recuerda a alguien a quien siempre batean las chavas.

Sr y Sra Takataka

Se parecen mucho, ¿no? Publicidad, pero no muy creativa.

Este se parece a un infame, no a un famoso.

Este se parece a un infame, no a un famoso.

Ahora quienes usan trucos para verse como quisieran estar:

Para qué cirujearse si el Jotochop te quita5 kilos y diez años de encima y te sube 1 o 2 puntos en la escala de 10.

Para qué cirujearse si el Jotochop te quita5 kilos y diez años de encima y te sube 1 o 2 puntos en la escala de 10.

Adiós celulitis, lunares, arrugas, lonjita y ojeras. Hola a las bubis con mejor tamaño.

Adiós celulitis, lunares, arrugas, lonjita y ojeras. Hola a las bubis con mejor tamaño.

makeover

Parece que todas pasaron por el set de Esposas Desesperadas a que les hicieran el milagro de la transmutación.

Fantasia contra realidad. Gracias por esta. No volveré a ver Love Hina, Evangelion o Tenjho Tenge con la misma ilusión.

Fantasía contra realidad. Gracias por esta. No volveré a ver Love Hina, Evangelion o Tenjho Tenge con la misma ilusión.

Próximamente: Disfraces Bizarros.

Fin de una Era

Gracias a los amigous vecinous de los USA por mandar a la verdura a McCain.

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Pero principalmente, agradezco ver el final de años de idioteces, fanáticos derechistas, bushismos, brutalidad enmascarada, terror combatiendo al terror y demás absurdos que nos legó este ranchero pendejo que se metió unas cuantas dosis más de marihuana que las que eran recomendables. Esperemos que haya sido el último de la despreciable dinastía Bush en pisar la Casa Blanca.

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Como pocos idiotas en la historia, esta contradicción con patas se dedicó a invadir en nombre de la soberanía, a imponer en nombre de la democracia, a bombardear en nombre de la paz, a aterrorizar para detener al terrorismo y a coger en nombre de la virginidad. No me pregunten cómo.

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 Me sorprende que no le haya declarado la guerra a la atmósfera cuando sucedió el desastre del huracán Katrina que halló a las fuerzas protectoras y militares de emergencia en tragedia de New Orleans a miles de kilómetros buscando armas nucleares y biológicas que no estaban ni estuvieron ahí nunca.

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Claro, tenía que quedar bien con DIos (quien, según dijo, hablaba con él en su rancho) y terminar la masacre que inició su reputísimo padre a quien Homero Simpson se madreara. Y solamente le costó la economía mundial, el derrumbe de las estructuras económicas de un planeta entero que no bastaron para hacerlo ni 1% más inteligente ni menos cobarde.

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Espero que ahora sí lo guarden bien en una celda acolchonada o que ya de una vez el Daemonio lo tenga de donde no se venga, y que su hija junkie le quite a Britney el puesto de reina del escándalo.

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Mientras, a recordar el dicho de que: Nada es tan peligroso como un idiota con un arma. Ya vimos lo que pasa si además tiene todas las balas, tropas, ojivas nucleares del mundo y un complejo de mesías.

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Mañana, mientras esperamos los resultados de las Elecciones Nippix, postearé fotos de gente con parecidos a otras personas o a animales. Mándenme las que gusten a midnightpowers@hotmail.com y no dejen de votar por el que piensen que está más prieto o la que más sea prieta. Bye!

Cuento de Horror

Esta historia que me contaron como verdadera tiene un lugar muy particular entre las narraciones para contarse en una fogata, en torno  a un altar de muertos o solamente entre amigos con una linterna de mano bajo el rostro. A través de los años sigue teniendo el mismo efecto en la gente a quienes la he contado.

Era 1961, y un hombre que trabajaba como vendedor de seguros de pueblo en pueblo iba manejando por la famosa Ruta 66 entrando a California una noche sin luna, a bordo de un Impala 1958 blanco. Su nombre se perdió en el olvido y su destino después de esa noche es incierto y obscuro como el cielo cargado de nubes de tormenta que se reunieron en torno a la zona donde conducía. Pensando solamente en llegar a un pueblo nuevo donde tendría la más importante venta de seguros que había logrado concretar en muchos meses, el hombre a quien llamaremos Smith, tenía que estar a la mañana siguiente en el restaurante del hotel donde pasaría la noche, lograr que el cliente despejara sus últimas dudas y hacerlo firmar por miedo los papeles. Esos papeles que mantenían en el negocio a los que jugaban con el miedo y los riesgos de la gente, socios de la muerte misma y por eso, esperaba Smith, personas a las que no se llevaría pronto.

Cansado de semanas de viaje sin pisar su hogar en Illinois, harto de comidas enlatadas y tragos solitarios con mujeres baratas, Smith sentía que el peso de la vida que llevaba estaba cobrando su cuota en su organismo. Manejaba entre colinas y ocasionalmente llanos desolados, apenas visibles a momentos por los relámpagos que cada vez más cerca detonaban entre el cielo y la tierra. Llevaba ya casi una hora de ir manejando sin otro vehículo a la vista, y tenía el radio prendido escuchando “Runaway” de Del Shannon, mientras a momentos la tarareaba. No había mucho alumbrado público en el área donde él manejaba, así que no notó cuando solamente los faros de su automóvil lo guiaban sobre el maltratado asfalto, pero sí notó que la canción empezaba a desvanecerse y a ser reemplazada por estática, hasta no escucharse del todo. Por más que trató de sintonizar cualquier otra estación no logró captar otra señal. “Qué importa”, pensó, “debe faltar menos de dos horas para llegar”. Apagó su radio, y bajó el cristal para que el aire frío lo mantuviera despierto.

Entonces lo notó. No solamente su radio guardaba silencio. Era como si la noche misma hubiera decidido callarse en luto o en algún secreto ominoso, pues ni los sonidos de grillos, coyotes, o cualquier otro ser vivo estaban ahí. Y el viento fue entonces quien empezó a aullar, cortándose entre las escarpadas rocas que formaban las cimas de las colinas circundantes. De pronto, la presión atmosférica varió considerablemente y Smith vió caer delante de él un rayo que derribó un árbol solitario y cristalizó la arena donde estaba anclado el árbol ahora ardiente. De un volantazo logró esquivarlo, pero un segundo rayo muy cercano lo deslumbró lo suficiente como para no ver que su auto se estaba enfilando a una zanja paralela al camino. Golpeó una masa de arbustos a 80 millas por hora, y se detuvo varios metros más adelante sin golpes importantes a Smith o a la carrocería, pero una roca perforó el radiador y el depósito del aciete. Y las primeras gotas de una lluvia repentina caían fríamente.

Smith salió como pudo y caminó a la carretera casi a ciegas, razonando que solamente tenía que llevar su portafolio para estar presente en la cita del día siguiente, y que ya concretado su negocio regresaría con un mecánico a remolcar su Impala a un taller. La lluvia era una incomodidad, pero esperaba que siguiendo el camino llegaría a una gasolinera o alguien lo vería y lo llevaría. Caminaba unos veinte pasos, volteaba a ver si alguien venía, volvía a caminar. Era un plan lógico, excepto por la parte en que nadie pasaba por ahí. A los pocos minutos la lluvia arreció, y el cielo se cerró completamente, al punto de que estaba tropezando en la penumbra mientras sus huesos sentían el frío más intenso que sufriera en años. Entonces el camino comenzó a subir por un monte, y caminar se le hizo aún más difícil, y la lluvia ya era para ese momento una verdadera tormenta que casi lo tiraba al suelo con el puro impacto. Ascendería a la cima del monte, pensó, y así podría ver si algún pueblo estaba cerca. Como pudo siguió subiendo y en varios puntos tropezó y cayó, y sangrando de rodillas y nudillos llegó al punto más alto, donde desesperó al no ver ninguna luz, ningún edificio o estructura que le indicara hacia donde ir, allá abajo en los campos inundados.

Listo para darse por vencido y regresar andando una hora a su auto y tratar de esperar el amanecer ahí, escuchó un ruido cercano. Giró, y a pesar del torrente vio que un auto grande y negro se acercaba lentamente a la cima, junto a él. Smith gritó y movió los brazos para que lo vieran, y se alegró mucho cuando el coche se detuvo frente a él. Corriendo, Smith se acercó a la portezuela del pasajero y entró, hecho una sopa, a ese automóvil viejo y señorial como carroza fúnebre. Sus primeras palabras fueron de agradecimiento y disculpa hacia su benefactor, a quien a causa de la impenetrable noche no podía ver. El auto volvió a avanzar entre la cacofonía enloquecedora de la lluvia cayendo como artillería en el techo de lámina, primero lentamente, y al descender de la cima a un ritmo bastante más rápido, pero aún a un ritmo ceremonioso y lento.

Smith estaba secándose como podía con una pequeña toalla de su equipaje de mano, y supuso que el fragor de la precipitación no lo dejaría escuchar al misterioso conductor por un tiempo. Y tan inesperadamente como comenzó, la tormenta cesó. Entonces trató de entablar conversación, pero ninguna de sus preguntas era contestada. De ahí que decidió prender un cigarro para calmar sus nervios. Al encender el fuego, la sangre en sus venas se heló con una algidez que nada tenía que ver con la atmósfera de esa noche condenada, al mirar al asiento del chofer y notar que no había nadie ahí. So voz murió en la garganta antes de poder gritar, su corazón latió tan rápido y fuerte que la cabeza le dolió, y su boca se secó mientras luchaba por no desmayarse. El auto seguía su lenta procesión hacia el corazón de las sombras, y Smith pudo oir, ya sin el ruido tempestuoso, que los lobos y coyotes y búhos estaban nuevamente, muy cerca, cantando su lamento al abismo de la luna ausente, pero no escuchaba que el motor hiciera ruido alguno, cubierto en una mortaja de sigilo depredador.

No se atrevía a salir de ahí. A los ruidos de las bestias se agregó más claramente un coro no menos brutal de lo que solamente podían ser quejidos humanos, nacidos del dolor y emitidos con esfuerzo de boca de personas en continuo sufrimiento y dolencia. No podía moverse, pero no quería estar en medio de la nada, perdido en un vehículo que lo conducía a un destino inesperado y terrible, acompañado de lo desconocido.  Lejanos ya, los rayos le revelaron que la recta interminable del descenso en que marchaban se interrumpía adelante, donde daba un giro al borde de un acantilado profundo. Sin duda caería por él a las profundidades malditas de las entrañas de la muerte, pensó, y al menos así se libraría de su desesperado sufrimiento y terror absoluto. Antes de darse cuenta estaba rezando en silencio, aferrado al asiento con la mirada clavada al frente.

Justo antes de caer por la curva del declive, y listo para aceptar su desenlace, la velocidad disminuyó y Smith vió como, surgida de la negrura absoluta de las tinieblas, una mano callosa, sangrante, sucia y con venas que se extendían a un brazo peludo y muscular se abalanzó al volante y lo hizo girar, para continuar rodando cuesta abajo a una profundidad mayor. Ni qué decir, Smith sintió que el alma se le escapaba del cuerpo al ver tan bizarro espectáculo. Pero a lo lejos, como a dos millas, vio la luz de lo que parecía una gasolinera junto a una torre de agua abandonada y un bar de traileros.

Era ahora o nunca, debía escapar y aprovechar la últma oportunidad que se le presentaba de huir, así que agarró fuertemente su equipaje, y abrió de una patada la puerta del auto, rugió como un endemoniado e ignorando los gritos que a sus espaldas le ordenaban que se detuviera se lanzó a la tenebrosidad ciega delante de él, llorando y corriendo sin mirar atrás, cayendo en lodazales y charcos inmundos al correr entre la vegetación espinosa hacia esa luz que era como un faro al borde de la inexistencia.

Al llegar a la luz, se dejó caer dentro del bar, donde una docena de traileros y motocicistas lo vieron entrar casi muerto. La mesera gritó que alguien ayudara a ese pobre desdichado, y la verdad su condición era lastimera. Había llegado escurriendo fango, frío como el mármol, golpeado por las rocas de sus caídas, con un portafolios tan dañado por ramas y espinas como su dueño, quien luchaba por convencer a su cuerpo de que saliera del shock y de que el reflejo de vomitar no respondería ya que no había comido nada en muchas horas. Como pudieron lo levantaron, y el cantinero, hombre experto en leer a otros hombres, le llevó un trago de un licor cálido y potente, mientras le pedía que se calmara y les dijera qué le había sucedido.

No pudo hablar antes de otros dos tragos. Al poder articular palabras, les contó parte por parte todo lo que le había sucedido esa noche, y cómo era que no los culpaba si no le creían. Juró en ese lugar y momento dejar atrás sus vicios y pecados para volverse digno de su nueva oportunidad en la vida. Nadie lo cuestionó, y el cantinero le dijo a la camarera que le trajera algo de cenar. Y le dijo, muy seriamente:

- Es usted un hombre afortunado, Mr. Smith. Puede que un hombre alejado de su hogar y dedicado a sus asuntos materiales no tome en cuenta al mundo que coexiste justo al margen del nuestro, o las ocasiones en que está más intersectado en nuestra realidad. Hoy es Halloween, señor, y usted debió haber subido a ese auto a la media noche. Mi padre me contaba que cada año, en esta fecha, al Señor de la Tinieblas mismo hace un juego con la muerte y ésta perdona la vida de algún viajero abandonado para que Satanás mande un auto fantasmal a recogerlo, y obligarlo durante un año a recoger las almas de los malditos como el conductor de su ira en un servicio torturado y sin pacto, al final del cual lo expulsa del infierno para que vague en el mundo sin poder entrar tampoco al cielo, perdido y sin nadie que lo quiera buscar, eternamente.

Smith no sabía si sentirse afortunado o maldito ante tal revelación, pero se quedó mirando al vacío mientras masticaba lentamente su pollo frito, escuchando como los demás lo felicitaban o murmuraban con lástima la ordalía por la que había atravesado. A los pocos minutos, se oyó afuera algo de ruido en la madrugada, y al voltear a la puerta del bar, vió que entraban tres hombres en condiciones similares a las suyas: sucios, jadeando, heridos por los elementos y con las ropas desgarradas. Smith se levantó y los vio de frente, tratando de salir de su estupor y siendo al mismo tiempo recorrido por las miradas de los recién llegados, entre el silencio sepulcral y asombrado de todos. Uno de ellos, el que parecía más fuerte y mayor, habló.

“Miren, muchachos, éste es el cabrón que se subió en la tormenta al coche descompuesto mientras lo empujábamos hacia acá ¡Agárrenme porque lo mato!”

Romance Aterrador

Tengo, como entenderán, una relación muy estrecha con mis miedos irracionales. Es en verdad distinta a la relación amor/odio que tengo con un automóvil (que tanto le debo y a la vez en tanto me ha endeudado), o con el Internet (fuente de tanta rica información y tanta maldita desinformación), o con la comida (¿por qué lo más delicioso es lo menos saludable, carajo?). En mis temores, siento que más bien funciona una mecánica de adicción/odio.

No creo que sea insólito. Creo que todos podemos dividir nuestros miedos en categorías variadas, dado que todos sabemos a qué cosas temerles más o temerles menos, y cuáles de esos miedos tienen bases reales, cuáles son menos lógicos y posibles, y hasta cuáles (como mi acrofobia) no tienen más sentido que su patología y al menos tenemos la ventaja de entenderlos sin necesariamente controlarlos siempre.

Aún así, nos encanta, nos deleita enfrentar en una situación controlada aquéllo que nos haría zurrarnos si sucediera de repente y en directo. Por eso me subo a las montañas rusas, a los edificios altos, a los aviones y a lo que sepa que me pondrán justo en medio de lo que me asusta, pero tengo el respaldo mental de que no hay bronca, que los sistemas del entorno me favorecen. Por eso mismo hay gente que va al zoológico a ver depredadores bestiales que los matarían lento mientras se alimentan, por eso hay cine de terror y la adrenalina que hacemos fluir en momentos de ocio nos va llevando de temer, a respetar, luego a admirar e incluso a imitar o desear ser lo que antes nos hubiera hecho gritar en agonía.

Ya habiendo logrado esa identificación, no oponemos mucha resistencia a la idea de que existan seres inexplicables que sean a la vez comprensibles en criterios humanos y a la vez incomprensibles en lógica natural. Al fin y al cabo, son como nosotros en algún punto aunque personifiquen nuestro dolor y desesperación más paralizante, pero al ser similares quizás podamos ponernos en su lugar y sentir que controlamos lo que ellos usarían contra nosotros. Digo, ya hasta la muerte es una santa, ¿verdad?

Claro, ¿por qué no los hacemos benefactores, héroes, providencias y amigos personales? Tendremos dioses, campeones, santos y vengadores superhumanos. Y aún así les temeremos con una veneración religiosa. Su aspecto tenebroso se tendrá que inventar el modo de manifestarse en complementarias fuerzas gemelas pero malignas, demonios, adversarios, monstruos capaces de robarnos la esperanza y la felicidad. De ahí el odio.  Y se vuelven indispensables en nuestra visión de lo incomprensible. De ahí la adicción.

Al contrario de algunos que todos conocemos que no pueden dormir si vieron o leyeron una escena de terror sobrenatural, muchos tomamos a tales entes y los echamos al cajón de los seres ficticios malévolos, donde será agradable verlos y hasta nos harán distraernos de cosas a las que sí deberíamos temer y sí podríamos evitar, como problemas económicos, de salud o de seguridad. Qué importa, caray, el beneficio inmediato de sentirse complacido es otra adicción casi inescapable. Ya tenemos toda una mitología para entretenernos.

La variedad es tan asombrosa y extensa que las historias de vampiros, demonios, aliens, licántropos, asesinos seriales, hechiceros, dragones y dioses del mal, todos en sus clases, sub clases e híbridos, pueden ser tan interesantes por su tradición como un concepto nuevo para un ser de maldad lo es por su frescura. A la sola mención de la medianoche, el poder de nuestros anhelos y deseos reprimidos toman la forma de esos villanos con distintos grados de humanidad (o inhumanidad) que están por encima de las ataduras sociales y que nos dejarán habitar su piel culpable y sucia como el pecado para entender a las fuerzas que nos amenazan. Y cómo adoramos la libertad que nos confiere, al grado que entendemos por qué la rebeldía a regresar a obedecer sin cuestionar es la que, dicen los que creen, hizo caer a Lucifer para nunca ascender ya más.

Al Demonio con eso, la fascinación es mucha como para renunciar a nuestros bellos horrores, a su aterradora belleza y a la odiosa verdad que dice de nosotros. Disfrutemos con los pelos de punta y los ojos desorbitados.

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